2013-07-26

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses si existen,
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he estremecido o lamentado en voz alta.

Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

Poema con el que Nelson Mandela pudo resistir, recitándolo como un poderoso mantra, encarcelado injustamente durante 27 años.