2007-02-21

Lagaña 2ª

"Las lagañas del perro"
fragmento 2°

Aquí nadie sabe para quien trabaja…la cadena de vínculos está tan bien entramada, que una donación se puede hacer gracias a un robo. Tengo un amigo, que siempre está empezando; solitario el epiléptico recuerda que iba a tener un hijo; pero es difícil ganarle a la muerte; y siempre me cuenta que hay dos que juegan a ser enemigos, uno le saca un ojo al otro, el órgano ya extirpado todavía mantiene la mirada cómplice del engaño consumado; dice que son de lo peor, pero tienen determinación y no cualquiera hace como el zorro, que se corta la pata a mordiscos para escapar de la trampa. Ellos se encargan de todo; desde el “NO SE PUEDE” que aprendemos de niños hasta el “NO SE PUEDE” que te sale de adentro (ahora, recién y ayer) cada vez que querés emprender algo. También se encargan de este dios de Boca y River, que no hace más que avivar el quilombo; y dar esperanza a los esclavos con derecho a shopping.

Por suerte se está yendo la “moda” que jodía como fiebre, de poner en duda y cuestionar; que si el flaco INRI era o se hacia, si la caretiaba o solo chamuyó fresco. Si regalan una verdad habría que desconfiar, no vaya a ser que también sirva para confundir. ¿Mucha sangre en los cimientos de las instituciones?. Como si recién nos atreveríamos a sospechar que el hombre vive de mentiras que lo hacen feliz.
-------------------------------------------------------------
L.: La luz blanca
P.: ¿...?
L.: ¿Sabés qué es la Luz Blanca?
P.: No. ¿Qué es?
L.: Si vos sos un gurú de Verdad, y digo Verdad con una V muy grande...Ellos no hacen el amor, no comen carne, meditan todo el día y, por ahí, llegan a ver la Luz Blanca...Yo no soy de ninguna religión...Llegué a ver la Luz Blanca. Que es como ser uno con todo. Con todo lo que es materia flotando en lo que se llama el Universo. Volver a ser parte de uno. Y yo creo en eso, porque a mí me pasó. Yo tomé siete ácidos, una vez, cuando tenía 19 años; los tomé por razones que son más complicadas, no es que tomé siete ácidos como un boludo. Comí un papel donde se habían mojado unos ácidos. Todo el ácido de esos siete ácidos se había ido en el papel, entonces yo me fuí, también.

Hice una serie de cosas que es demasiado largo de contar y terminé en el sofá de la casa de mi hermana. Y ahí llegué a ver la Luz Blanca. Mucha gente nunca vuelve...Yo era un pibe de 19 años y ahí entendés todo, la Luz Blanca es cuando entendés todo. Todo lo que es la vida, por qué estamos acá, qué es el universo, quién lo hizo, cómo se hizo...y estar por ese instante, con todo, o sea, vos sos una parte de todo, están todos felices.

Yo sentí, eso. Y después se me quebró algo en la cabeza (risa irónica). Porque no podés verlo a los 19 años, ¿entendés?. Eso me cambió la vida totalmente.

Por ejemplo, seis meses yo dejé de ver a toda la gente que eran mis amigos. Aparte, yo pensaba que estaba en otra dimensión. Uno puede decir -hablando con la boca torcida, parodiando a un porteño "cancherito"- "Hay que se drogao para hacer eso"...
Y bueno, pero no, a mí me cambió la mente. Y esas son cosas re-sabidas, le pasó a otra gente que por ahí nunca había tomado nada. Yo pasé seis meses sin hablar con nadie. Mi padre me quería mandar al psiquiatra. Yo decía que no. Hasta que un día salí; pero siempre pensé que estaba en otro mundo. Y te digo con convicción. Yo te puedo contar que después de ver la Luz Blanca (yo no sabía, pero mi hermana me había dado unos calmantes, píldoras para dormir) cuando yo me levanté, estaba solo en un sofá.

...Yo, hasta ahora, soy un tipo con los pies (golpea el piso con los pies) bien en la tierra. Soy taurino, fuckin´ taurino de mierda. Pero eso me pasó (risa triste). Cuando salí siempre me sentí distinto y tengo mucho poder sobre la gente, y no lo uso. Porque el poder es lo peor que hay.

P.:¡¡¡Puffff!!!
L.: Te digo la verdad. Es así. A mí me pasó eso, cuando salí. Hay mucha gente que se quedó en el manicomio. Yo conozco algunos. No se lo cuento a nadie, esto, solamente se lo conté a tres personas y te lo cuento a vos, y si lo querés publicar, publicalo; a mí no me importa.
Por eso cuando vienen y me dicen: "¡Una pepa!... a mí me arruinó la vida, porque ver la Luz Blanca a esa edad te rompe el cerebro, te rompe el sistema nervioso, te rompe todo.

Fragmento de una conversación mantenida con Luca Prodan el 16 de Junio
de 1987.

(Extraido del libro "El grito del final, la vida tragica y la musica vital de Luca Prodan, Marcos Millet.)

------------------------------------------------------------------------------------

El otro, sentado escribe; los ojos cerrados miran… no es feliz, ya no puede serlo, pero es libre. El perro da vueltas, bosteza, se acuesta, los ojos profanados (se las han sacado…) se prestan a dormir. El otro lo mira, entiende que ya es tarde, no le sorprende que ya sea de noche, cierra el libro, se friega los ojos (caen sobre las paginas…) y apaga la luz.

Lagaña 1ª

"Las lagañas del perro"
fragmento 1°




...que no saben de discotecas para modelos y estrellas de rock; que no juegan al mirar y ser mirados, ni de autos locos, ni de navidades artificiales.
Pibitas embarazadas que lloran su dolor en una esquina. Chicos bombardeados sinopción por los "mass media" - o mas mierda - dá igual, esperando en la esquina no sé que, buscando en el vaso de vino no sé a quien; sin padres ni hermanos algunos; otros con la esperanza apoyada en los pies sobre el acelerador por la recaudación de un taxi trucho.

...y todo lo que los rodea parece gritar, "no pensar, no exigir ni cambiar".
Existe una especie de tacto existencial que te permite registrar la verdad o falsedad de las cosas, no es algo intelectual, es más bien intuitivo. Ese tacto registra una impresión muy verosimil de conexion a la realidad cuando alguien pregunta y uno responde en actos y/o palabras sobre que mierda haces de tu vida.

Quizas este sea el único sentido que nos queda intacto para confiar...



(incluye fragmentos de textos del Indio Solari)