(fragmento)
Lo peor que hicieron con el mal genio del demonio, fué condenarlo en los abismos del infierno. Cautivas las mentes se alimentan, y tienen una eternidad para planear la fuga y su resurreción. Pero de todas formas no es tiempo perdido; durante todo ese tiempo de castigo se ocupó de su mejor mentira; hacerle creer al mundo que él no existia...
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Hay ciertas almas que necesitan consumirse, como Bukowski siguiendo el rastro de pedazos de hojas A4 que al final juntadas formaran un poema inédito de Whitman (yo por lo pronto me sonrojo con vergüenza de escribir ese nombre). Borges soñando o viviendo realmente que Lugones admira un trabajo suyo.
Como ese sueño recurrente de encontrar el cálido ambiente de una vereda desconocida, la tertulia del pelau Prodan, Bukowski, Whitman (a quien se le acabaron los trozos del poema y se perdió en su propio juego), Morrison, Borges, Cortázar, Charlie Parker y Raúl Alvarado (él a modo de réferi como siempre, ordenando y haciendo conexión entre las conversaciones un poco dispersas).
Nadie es dueño de su destino, como lo es el propio inconsciente ajeno de cada ser humano.
Buscamos respuestas concretas pero, cada vez encontramos conexiones irónicas que nos confunden y a la vez nos conforman.
Los puros se suicidan ante esas consecuencias; los testarudos filosofan y los que tiene un poco de humor siguen viviendo.
Los obsecuentes se hacen historiadores y buscan conexiones entre las ironías forras distinguidas entre años; pero ese es otro tema...
El caos sigue su orden mientras pasa todo esto; una estrella nace y otra muere, cada una arrastrando su propio universo.
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Yo no fumo, pero me gustaba; cada vez que salíamos de ahí él prendía un cigarrillo. Me gustaba por que era la “señal”, era todo un símbolo de que la jornada "labural" había terminado; aparte el aroma del cigarro me gusta, como el aroma del porro o de la pipa del viejo Latino. La calle tranquila ya; la cara de los conductores en los autos reflejaba la misma idea de nosotros a esa hora; ir a la casa, y ser el cacique (nadie nos iba a recibir con honores) pero eso no importa; el protocolo de bienvenida lo llevábamos dentro. Abrir la puerta, y la pendeja te festeja, mi estrellita!, la satisfacción de la jornada y la justificación del día después; la bruja cansada con los ojitos rojos de sueño donde veo lo que nos sostiene; yo como siempre no me doy cuenta, pero le transmito lo mismo. No hay nada mas rico que el guiso de ayer, la "gorda" no cocina muy bien, (me lo dijo mi cuñada); pero si es por mí, mejor que mi querida vieja cocina cualquiera, así que me encanta cuando putea por que se le quemó lo que con tanto esmero intento hacer. Ahí me aferro a mi refrán "Las mujeres inútiles en la cocina son las intelectuales, las profesionales..."
Me acuesto, las sabanas son nuevas; pero el aroma de ella está ahí, presente; como me gusta, como siempre.
Bueno puede ser que el relato se haya tornado medio maricón; pero lo que te quiero contar viene ahora.
La cosa es que a la madrugada pasa; no tiene fechas, ni frecuencia alguna, pero pasa. Tampoco me asusta que pase pero algunas veces me pregunto, por que a mi?!; será un castigo del pecado capital o provincial de dormir tan profundo? hasta la goordy me gasta y creo que me envidia por la forma en la cual apoliyo.
Por ejemplo; una noche...¡me cago en la mierda!!! un conejo en la cama, lo agarré rápido y lo llevé a la cocina, antes que la goorda se dé cuenta.
Era blanco por eso lo pillé rápido. Automáticamente enfilé para la cocina como quien se va a tomar agua viste? Para despistar. Me quedé ahí un rato hasta que me arrancó un poco la saviola y supe que hacer; mientras tanto el conejo se cagó un poco, tiré las pelotitas a la basura y le di de comer una lechuga. Comido y cagado lo dejé en la habitación de la nena; y me fui al sobre sin mirar la hora, no quería ni mirar el reloj de la cocina; me hice la idea que eran las 1 recién.
La otra noche una muñeca; pensé primero que la nena se cruzo a dormir con nosotros, pero no…era una muñeca… dije bueno, por lo menos algo menos revoltoso. Hice fiaca un poco y se lo entregué a la estrellita. Tapadas las dejé a las dos.
A la mañana me fijo y las dos seguían igual de tapadas; al medio día cuando vuelvo; como si nada. La goorda levantaba la muñeca y limpiaba lo del conejo; mientras como anillo al dedo complementaba la seguidilla de puteadas con algo de yapa para mi que supuestamente había traído el “cagón roedor”. Yo tiré algo así como que me lo habían regalado medio de prepo y daba la casualidad que la nena manifestaba hacia un tiempo que quería uno. Como la mierda de conejo es practico de levantar; y como para no hacer tan hostil mi llegada, ahí nomas hizo un comentario sobre la muñeca; me dijo que estaba linda y me conto que cuando ella era chica tenia una casi igual. Ella todavía tiene algunos peluches de su infancia por ahí en la casa, pero a mi se me hace que si fuera por ella los tendría todavía ordenados en alguna repisa; pero de alguna forma se obliga a tenerlos así, desperdigados y como al descuido; “para la nena” dice ella; pero sin que se note busca siempre alguno que se le pierde de vista; como todas las madres; por más lejana que sea la orbita de cada una de las cosas de la casa, ellas siempre las tienen en cuenta y las siguen de cerca, trayéndolas si se alejan demasiado.
Y bueno así pues… cosas que aparecen en medio de la noche; yo me levanto y los dejos en el lugar que deduzco le corresponden.
Al día siguiente son asimilados como si nada; como que siempre estuvieron ahí y fueron adquiridas como pañales que hacen falta y uno va y consigue.
Y ya no es casualidad, que siempre son deseos de la “estrellita” los que aparecen en nuestra cama en la madrugada. Nosotros, yo y mi goordy; ya tenemos lo que con tanta fuerza deseábamos, con esa fuerza de niño que se prolonga hasta en los sueños; ahí donde es tiempo y espacio fértil donde se materializan los deseos; gracias a la ingenuidad de los que no saben que la idea del “no se puede”; es lo único que no existe.
Dedicado "al negro" Fontanarrosa.
2007-05-03
2007-02-21
Lagaña 2ª
"Las lagañas del perro"
fragmento 2°
Aquí nadie sabe para quien trabaja…la cadena de vínculos está tan bien entramada, que una donación se puede hacer gracias a un robo. Tengo un amigo, que siempre está empezando; solitario el epiléptico recuerda que iba a tener un hijo; pero es difícil ganarle a la muerte; y siempre me cuenta que hay dos que juegan a ser enemigos, uno le saca un ojo al otro, el órgano ya extirpado todavía mantiene la mirada cómplice del engaño consumado; dice que son de lo peor, pero tienen determinación y no cualquiera hace como el zorro, que se corta la pata a mordiscos para escapar de la trampa. Ellos se encargan de todo; desde el “NO SE PUEDE” que aprendemos de niños hasta el “NO SE PUEDE” que te sale de adentro (ahora, recién y ayer) cada vez que querés emprender algo. También se encargan de este dios de Boca y River, que no hace más que avivar el quilombo; y dar esperanza a los esclavos con derecho a shopping.
Por suerte se está yendo la “moda” que jodía como fiebre, de poner en duda y cuestionar; que si el flaco INRI era o se hacia, si la caretiaba o solo chamuyó fresco. Si regalan una verdad habría que desconfiar, no vaya a ser que también sirva para confundir. ¿Mucha sangre en los cimientos de las instituciones?. Como si recién nos atreveríamos a sospechar que el hombre vive de mentiras que lo hacen feliz.
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L.: La luz blanca
P.: ¿...?
L.: ¿Sabés qué es la Luz Blanca?
P.: No. ¿Qué es?
L.: Si vos sos un gurú de Verdad, y digo Verdad con una V muy grande...Ellos no hacen el amor, no comen carne, meditan todo el día y, por ahí, llegan a ver la Luz Blanca...Yo no soy de ninguna religión...Llegué a ver la Luz Blanca. Que es como ser uno con todo. Con todo lo que es materia flotando en lo que se llama el Universo. Volver a ser parte de uno. Y yo creo en eso, porque a mí me pasó. Yo tomé siete ácidos, una vez, cuando tenía 19 años; los tomé por razones que son más complicadas, no es que tomé siete ácidos como un boludo. Comí un papel donde se habían mojado unos ácidos. Todo el ácido de esos siete ácidos se había ido en el papel, entonces yo me fuí, también.
Hice una serie de cosas que es demasiado largo de contar y terminé en el sofá de la casa de mi hermana. Y ahí llegué a ver la Luz Blanca. Mucha gente nunca vuelve...Yo era un pibe de 19 años y ahí entendés todo, la Luz Blanca es cuando entendés todo. Todo lo que es la vida, por qué estamos acá, qué es el universo, quién lo hizo, cómo se hizo...y estar por ese instante, con todo, o sea, vos sos una parte de todo, están todos felices.
Yo sentí, eso. Y después se me quebró algo en la cabeza (risa irónica). Porque no podés verlo a los 19 años, ¿entendés?. Eso me cambió la vida totalmente.
Por ejemplo, seis meses yo dejé de ver a toda la gente que eran mis amigos. Aparte, yo pensaba que estaba en otra dimensión. Uno puede decir -hablando con la boca torcida, parodiando a un porteño "cancherito"- "Hay que se drogao para hacer eso"...
Y bueno, pero no, a mí me cambió la mente. Y esas son cosas re-sabidas, le pasó a otra gente que por ahí nunca había tomado nada. Yo pasé seis meses sin hablar con nadie. Mi padre me quería mandar al psiquiatra. Yo decía que no. Hasta que un día salí; pero siempre pensé que estaba en otro mundo. Y te digo con convicción. Yo te puedo contar que después de ver la Luz Blanca (yo no sabía, pero mi hermana me había dado unos calmantes, píldoras para dormir) cuando yo me levanté, estaba solo en un sofá.
...Yo, hasta ahora, soy un tipo con los pies (golpea el piso con los pies) bien en la tierra. Soy taurino, fuckin´ taurino de mierda. Pero eso me pasó (risa triste). Cuando salí siempre me sentí distinto y tengo mucho poder sobre la gente, y no lo uso. Porque el poder es lo peor que hay.
P.:¡¡¡Puffff!!!
L.: Te digo la verdad. Es así. A mí me pasó eso, cuando salí. Hay mucha gente que se quedó en el manicomio. Yo conozco algunos. No se lo cuento a nadie, esto, solamente se lo conté a tres personas y te lo cuento a vos, y si lo querés publicar, publicalo; a mí no me importa.
Por eso cuando vienen y me dicen: "¡Una pepa!... a mí me arruinó la vida, porque ver la Luz Blanca a esa edad te rompe el cerebro, te rompe el sistema nervioso, te rompe todo.
Fragmento de una conversación mantenida con Luca Prodan el 16 de Junio
de 1987.
(Extraido del libro "El grito del final, la vida tragica y la musica vital de Luca Prodan, Marcos Millet.)
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El otro, sentado escribe; los ojos cerrados miran… no es feliz, ya no puede serlo, pero es libre. El perro da vueltas, bosteza, se acuesta, los ojos profanados (se las han sacado…) se prestan a dormir. El otro lo mira, entiende que ya es tarde, no le sorprende que ya sea de noche, cierra el libro, se friega los ojos (caen sobre las paginas…) y apaga la luz.
fragmento 2°
Aquí nadie sabe para quien trabaja…la cadena de vínculos está tan bien entramada, que una donación se puede hacer gracias a un robo. Tengo un amigo, que siempre está empezando; solitario el epiléptico recuerda que iba a tener un hijo; pero es difícil ganarle a la muerte; y siempre me cuenta que hay dos que juegan a ser enemigos, uno le saca un ojo al otro, el órgano ya extirpado todavía mantiene la mirada cómplice del engaño consumado; dice que son de lo peor, pero tienen determinación y no cualquiera hace como el zorro, que se corta la pata a mordiscos para escapar de la trampa. Ellos se encargan de todo; desde el “NO SE PUEDE” que aprendemos de niños hasta el “NO SE PUEDE” que te sale de adentro (ahora, recién y ayer) cada vez que querés emprender algo. También se encargan de este dios de Boca y River, que no hace más que avivar el quilombo; y dar esperanza a los esclavos con derecho a shopping.
Por suerte se está yendo la “moda” que jodía como fiebre, de poner en duda y cuestionar; que si el flaco INRI era o se hacia, si la caretiaba o solo chamuyó fresco. Si regalan una verdad habría que desconfiar, no vaya a ser que también sirva para confundir. ¿Mucha sangre en los cimientos de las instituciones?. Como si recién nos atreveríamos a sospechar que el hombre vive de mentiras que lo hacen feliz.
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L.: La luz blanca
P.: ¿...?
L.: ¿Sabés qué es la Luz Blanca?
P.: No. ¿Qué es?
L.: Si vos sos un gurú de Verdad, y digo Verdad con una V muy grande...Ellos no hacen el amor, no comen carne, meditan todo el día y, por ahí, llegan a ver la Luz Blanca...Yo no soy de ninguna religión...Llegué a ver la Luz Blanca. Que es como ser uno con todo. Con todo lo que es materia flotando en lo que se llama el Universo. Volver a ser parte de uno. Y yo creo en eso, porque a mí me pasó. Yo tomé siete ácidos, una vez, cuando tenía 19 años; los tomé por razones que son más complicadas, no es que tomé siete ácidos como un boludo. Comí un papel donde se habían mojado unos ácidos. Todo el ácido de esos siete ácidos se había ido en el papel, entonces yo me fuí, también.
Hice una serie de cosas que es demasiado largo de contar y terminé en el sofá de la casa de mi hermana. Y ahí llegué a ver la Luz Blanca. Mucha gente nunca vuelve...Yo era un pibe de 19 años y ahí entendés todo, la Luz Blanca es cuando entendés todo. Todo lo que es la vida, por qué estamos acá, qué es el universo, quién lo hizo, cómo se hizo...y estar por ese instante, con todo, o sea, vos sos una parte de todo, están todos felices.
Yo sentí, eso. Y después se me quebró algo en la cabeza (risa irónica). Porque no podés verlo a los 19 años, ¿entendés?. Eso me cambió la vida totalmente.
Por ejemplo, seis meses yo dejé de ver a toda la gente que eran mis amigos. Aparte, yo pensaba que estaba en otra dimensión. Uno puede decir -hablando con la boca torcida, parodiando a un porteño "cancherito"- "Hay que se drogao para hacer eso"...
Y bueno, pero no, a mí me cambió la mente. Y esas son cosas re-sabidas, le pasó a otra gente que por ahí nunca había tomado nada. Yo pasé seis meses sin hablar con nadie. Mi padre me quería mandar al psiquiatra. Yo decía que no. Hasta que un día salí; pero siempre pensé que estaba en otro mundo. Y te digo con convicción. Yo te puedo contar que después de ver la Luz Blanca (yo no sabía, pero mi hermana me había dado unos calmantes, píldoras para dormir) cuando yo me levanté, estaba solo en un sofá.
...Yo, hasta ahora, soy un tipo con los pies (golpea el piso con los pies) bien en la tierra. Soy taurino, fuckin´ taurino de mierda. Pero eso me pasó (risa triste). Cuando salí siempre me sentí distinto y tengo mucho poder sobre la gente, y no lo uso. Porque el poder es lo peor que hay.
P.:¡¡¡Puffff!!!
L.: Te digo la verdad. Es así. A mí me pasó eso, cuando salí. Hay mucha gente que se quedó en el manicomio. Yo conozco algunos. No se lo cuento a nadie, esto, solamente se lo conté a tres personas y te lo cuento a vos, y si lo querés publicar, publicalo; a mí no me importa.
Por eso cuando vienen y me dicen: "¡Una pepa!... a mí me arruinó la vida, porque ver la Luz Blanca a esa edad te rompe el cerebro, te rompe el sistema nervioso, te rompe todo.
Fragmento de una conversación mantenida con Luca Prodan el 16 de Junio
de 1987.
(Extraido del libro "El grito del final, la vida tragica y la musica vital de Luca Prodan, Marcos Millet.)
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El otro, sentado escribe; los ojos cerrados miran… no es feliz, ya no puede serlo, pero es libre. El perro da vueltas, bosteza, se acuesta, los ojos profanados (se las han sacado…) se prestan a dormir. El otro lo mira, entiende que ya es tarde, no le sorprende que ya sea de noche, cierra el libro, se friega los ojos (caen sobre las paginas…) y apaga la luz.
Lagaña 1ª
"Las lagañas del perro"
fragmento 1°
...que no saben de discotecas para modelos y estrellas de rock; que no juegan al mirar y ser mirados, ni de autos locos, ni de navidades artificiales.
Pibitas embarazadas que lloran su dolor en una esquina. Chicos bombardeados sinopción por los "mass media" - o mas mierda - dá igual, esperando en la esquina no sé que, buscando en el vaso de vino no sé a quien; sin padres ni hermanos algunos; otros con la esperanza apoyada en los pies sobre el acelerador por la recaudación de un taxi trucho.
...y todo lo que los rodea parece gritar, "no pensar, no exigir ni cambiar".
Existe una especie de tacto existencial que te permite registrar la verdad o falsedad de las cosas, no es algo intelectual, es más bien intuitivo. Ese tacto registra una impresión muy verosimil de conexion a la realidad cuando alguien pregunta y uno responde en actos y/o palabras sobre que mierda haces de tu vida.
Quizas este sea el único sentido que nos queda intacto para confiar...
(incluye fragmentos de textos del Indio Solari)
fragmento 1°
...que no saben de discotecas para modelos y estrellas de rock; que no juegan al mirar y ser mirados, ni de autos locos, ni de navidades artificiales.
Pibitas embarazadas que lloran su dolor en una esquina. Chicos bombardeados sinopción por los "mass media" - o mas mierda - dá igual, esperando en la esquina no sé que, buscando en el vaso de vino no sé a quien; sin padres ni hermanos algunos; otros con la esperanza apoyada en los pies sobre el acelerador por la recaudación de un taxi trucho.
...y todo lo que los rodea parece gritar, "no pensar, no exigir ni cambiar".
Existe una especie de tacto existencial que te permite registrar la verdad o falsedad de las cosas, no es algo intelectual, es más bien intuitivo. Ese tacto registra una impresión muy verosimil de conexion a la realidad cuando alguien pregunta y uno responde en actos y/o palabras sobre que mierda haces de tu vida.
Quizas este sea el único sentido que nos queda intacto para confiar...
(incluye fragmentos de textos del Indio Solari)
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